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Noticias
del Embajador de los Estados Unidos de América |
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A mediados de diciembre de 2005, el Secretario del Tesoro de los
Estados Unidos, John Snow, estuvo de visita en México y anunció una
contribución, por parte de los Estados Unidos, equivalente a 3 millones de dólares
para la creación de diez nuevos convenios entre universidades mexicanas y
estadounidenses. Cada dólar será
igualado por las instituciones participantes y por empresas amigas en el
sector privado. Este año, los Estados
Unidos aportarán casi 35 millones de dólares para apoyar a más de 750
estudiantes con becas, así como 50 asociaciones entre universidades mexicanas
y estadounidenses. El Secretario Snow
también anunció la donación de 1.5 millones de dólares al Consejo Mundial de
Cooperativas de Ahorro y Crédito, que permitirá que expertos de esta
organización continúen trabajando con microempresarios y grupos de desarrollo
de comunidades de bajos ingresos en México. Más información sobre el Programa
ENLACES (Capacitación, Intercambios, Pasantías y Becas) y sobre la
donación al Consejo Mundial de Cooperativas de Ahorro y Crédito En respuesta a varios retos transfronterizos de salud, nuestro
gobierno está listo para anunciar la donación de más de un millón de dólares
para apoyar a cuatro organizaciones no gubernamentales que trabajan en varias
importantes iniciativas de salud, que incluyen control de la tuberculosis y
prevención de VIH, programas para personas con discapacidad y atención médica
de emergencia a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos. Las sedes de estas actividades son
Tijuana, Ciudad Juárez, Agua Prieta y Monterrey. Recientemente, los Estados Unidos y México formalizaron un acuerdo
para ampliar los servicios de aviación entre ambos países. Este acuerdo hace posible que tres
aerolíneas estadounidenses y tres mexicanas puedan volar entre cualquier
ciudad en los Estados Unidos y 14 ciudades en México, incluyendo los destinos
turísticos más importantes de nuestro vecino del sur. Tengo la confianza de que el resultado de
este acuerdo se traducirá en costos menores para los viajeros, por ende
ampliando las opciones para viajar por avión de personas que nunca antes
habían soñado con viajar al extranjero. Dé
clic aquí para obtener más información sobre el acuerdo bilateral de aviación En diciembre de 2005, agentes de la Unidad de Búsqueda y Rescate de la
Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos (BORSTAR, por sus siglas en inglés)
estuvieron en Chiapas para impartir un curso a 23 agentes mexicanos de los
Grupo Beta y de Protección Civil, quienes aprendieron más sobre cómo salvar
vidas en condiciones altamente peligrosas (por ejemplo, rescatar a víctimas
de inundaciones o ayudar a personas que se encuentren atrapadas en cumbres o
rápidos). Los Estados Unidos también
donaron equipo de rescate a nuestros colegas mexicanos para ser utilizado en
sus labores de rescate. Dé
clic aquí para conocer más sobre la capacitación por parte de la BORSTAR en
Chiapas Durante la temporada de fiestas, funcionarios estadounidenses recién
llegados a nuestra Embajada y oficiales del Cuerpo de Marina, reunieron
cientos de juguetes donados por los empleados estadounidenses, sus familias y
por la comunidad mexicana. Gracias al
arduo trabajo y generosidad de todos los que participaron, hubo muchas
caritas sonrientes en la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer
y en la Casa de la Amistad para Niños con Cáncer, cuando entregamos
los juguetes. Finalmente, algunas veces es sorprendente que dos países que mantienen
una relación de tan grande magnitud y profundidad, puedan sacar conclusiones
diferentes ante los mismos hechos. La
migración ilegal podría ser el ejemplo más realista de lo anterior. Muchos estadounidenses ven la necesidad de
mejorar nuestra seguridad fronteriza y una aplicación más eficaz de nuestras
leyes migratorias, con base en el sentido común. Sin embargo, lo que se dice en México tiene que ver con planes
para construir lo que algunos llaman un “muro de la vergüenza”. Tal vez algunas de estas diferencias en términos de percepción no
puedan reconciliarse, pero ciertamente debemos hacer un esfuerzo. Sería un buen comienzo evitar las
declaraciones exageradas, muchas veces irresponsables y casi siempre
inexactas hechas en semanas recientes. Desde que el presidente Bush asumió la presidencia, llevar a cabo una
reforma migratoria integral ha sido una prioridad fundamental de su
administración. De hecho, el
presidente Bush manifestó de manera precisa y emotiva en un discurso reciente
la postura estadounidense en cuanto a la reforma migratoria, cuando
dijo: “Estados Unidos siempre ha sido
una nación compasiva que valora al recién llegado y se enorgullece
enormemente de la herencia de nuestros
inmigrantes; sin embargo, también somos una nación forjada en el
Estado de derecho y aquellos que entren al país de manera ilegal, violan la
ley. El pueblo estadounidense no
debería tener que elegir entre ser una sociedad hospitalaria o ser una sociedad
respetuosa de la ley”. Dé
clic aquí para leer el discurso completo del presidente Bush sobre este tema Recientemente, la Cámara de
Representantes de los Estados Unidos aprobó la Propuesta de Ley 4437. La propuesta —que aún no es una ley,
como erróneamente lo han señalado algunos que quizá no entienden nuestro
proceso legislativo— no es un esfuerzo para “cerrar” la frontera de los
Estados Unidos. La propuesta tampoco
se trata exclusivamente de levantar bardas.
Ciertamente, nadie sugiere un “muro” de 2,000 millas en la
frontera. Como dijo esta semana el
presidente Bush “no se puede construir una barda a lo largo de toda la frontera
de los Estados Unidos”. La propuesta
solamente busca reforzar y agregar barreras físicas en ciertos lugares y
puntos urbanos a lo largo de la frontera donde exista razón para su
construcción. De esta forma, el
objetivo de la propuesta sólo busca mejorar la aplicación de las leyes ya existentes
en materia de inmigración. Asimismo,
la propuesta implica un mejor uso de tecnología, incremento de personal,
mejoramiento de nuestras políticas de detención y deportación, así como una
aplicación más eficaz del cumplimiento de nuestras leyes de inmigración por
parte de los empleadores en el interior de nuestro país. Es un hecho que existen 53 puntos
de cruce legal a lo largo de la frontera y se dan 300 millones de cruces de
personas anualmente con apego a nuestras leyes. En los últimos cinco años, el gobierno de los Estados Unidos ha
invertido millones de dólares para mejorar la eficiencia de estos cruces y
agilizar el pase legítimo de viajeros y bienes comerciales. Las barreras físicas planteadas por la
propuesta HR 4437, no cambiarán esta realidad. De hecho, ni un solo ciudadano mexicano que ingrese a los
Estados Unidos respetando nuestras leyes se verá afectado por estas barreras
físicas. Algunos han dicho que la cerca fronteriza viola los derechos humanos y
la han comparado con el muro de Berlín.
Las comparaciones entre las propuestas de reforzar nuestra política
fronteriza y el muro de Berlín, no sólo son engañosas e intelectualmente
deshonestas, sino que son una ofensa personal. El muro de Berlín fue construido para mantener confinado al
pueblo, fue creado por un gobierno autoritario. En total contraste, nuestro gobierno democráticamente electo,
ha propuesto métodos para proteger a sus propios ciudadanos y para aplicar
nuestras leyes migratorias. No se
puede emitir un juicio responsable al querer igualar los actos de tiranos a
los de un pueblo libre. Piénsenlo
bien: ¿Honestamente, hay alguien que
recuerde olas de personas trepando el muro de Berlín para dirigirse hacia el
este? No existe el derecho humano de ingresar a otro país violando sus
leyes. De hecho, como protector de
los derechos humanos, Estados Unidos han permitido el ingreso a miles y miles
de personas que huyen de regímenes opresores en busca de asilo, a través de
un proceso legal en nuestro país.
Todo Estado soberano tiene el derecho de controlar el ingreso de
extranjeros. México también impone
controles migratorios y con frecuencia hace notar, correctamente, que tiene
el derecho soberano de crear y aplicar sus propias leyes. También se ha culpado de las muertes de inmigrantes ilegales a los
esfuerzos de los Estados Unidos en cuanto a la seguridad fronteriza. Estas muertes son trágicas y el gobierno
estadounidense realiza un esfuerzo extraordinario para advertir sobre los
peligros de cruzar por el desierto o el río, por disuadir esos intentos y por
rescatar a quienes que ignoran estas advertencias. Seguramente ayudaría un mayor esfuerzo por parte de otros
gobiernos para desalentar que sus ciudadanos crucen ilegalmente. De igual forma, esfuerzos más firmes por
parte del gobierno mexicano para crear empleos bien pagados para sus
ciudadanos ayudarían a disuadir a muchos de ellos de realizar el cruce
peligroso e ilegal a los Estados Unidos.
Nuestros agentes de la Patrulla Fronteriza trabajan en un ambiente
increíblemente peligroso, en el que regularmente son blanco de ataques en su
esfuerzo por proteger la frontera. El alegato más pernicioso es el que refiere que las barreras físicas
propuestas son una manifestación xenófoba y racista. Los Estados Unidos entregaron más de
36,000 visas de inmigrante a ciudadanos mexicanos en 2005. Además, sólo el año pasado, más de 940 mil
mexicanos obtuvieron visas para visitar los Estados Unidos, más de 80 mil de
ellos obtuvieron visas de trabajo.
Millones de mexicanos ya cuentan con visas de no inmigrante y las
utilizan con frecuencia. Ajeno del
debate que se lleva a cabo aquí en México, está el hecho de que los Estados
Unidos es una de las naciones más abiertas del mundo a la inmigración. Según el censo de 2000, 28.4 millones de
nuestros ciudadanos, representando más del 10 por ciento de nuestra población
total, nacieron en el extranjero. El hecho es que los estadounidenses confían vigorosamente en la
inmigración, pero sí hacen la distinción – y es aquí donde estadounidenses y
mexicanos a menudo fracasamos en comprendernos el uno al otro – entre
inmigración legal e ilegal. La
inmigración legal es una fuente de fortaleza para los Estados Unidos. La inmigración ilegal es una amenaza para
nuestro sistema de leyes y una afrenta para millones alrededor del mundo,
incluyendo a México, que siguen las reglas del juego cuando buscan ir a los
Estados Unidos. Desde luego que la necesidad de controlar la frontera obedece a otros
factores además de las preocupaciones sobre la inmigración ilegal. Los Estados Unidos enfrentan retos letales
del terrorismo internacional y el crimen transnacional. Nadie duda que la mayoría de los
inmigrantes ilegales provenientes de México, simplemente están buscando una
mejor forma de vida. Sin embargo, el
volumen bruto de cruces ilegales presenta amplias oportunidades a quienes
pudieran tener otros planes. El año
pasado se efectuaron 1.2 millones de detenciones por entrar ilegalmente al
país en la frontera con México y de hecho muchas de ellas involucraron a criminales
violentos. Algunos han argumentado que la solución de largo plazo al problema de
la inmigración no es la seguridad fronteriza, sino la creación de
empleos. Yo comparto esa visión. Eso es en parte por lo que nuestro país ha
fomentado una relación comercial vigorosa con México (y la balanza comercial
actualmente favorece a México). Más
allá, compete a los mexicanos decidir cómo administrar mejor su sector
energético, su régimen fiscal y códigos laborales, para mejorar la
competitividad y crecimiento de México.
Sólo esta semana, tanto el Secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz,
como el Gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, afirmaron que la
economía mexicana necesita dar continuidad a reformas estructurales para
mejorar su competitividad global y que ésta pueda crecer a la tasa necesaria
para general suficientes empleos para absorber a los nuevos integrantes del
mercado laboral y eliminar así la pobreza en México. Estas reformas estructurales de largo
plazo se encuentran total y apropiadamente en manos de los mexicanos, no de
los estadounidenses. Varios observadores también han resaltado que los Estados Unidos
necesitan de la mano de obra extranjera y deberían buscar formas de facilitar
el ingreso de trabajadores extranjeros.
Eso es precisamente en lo que el presidente Bush está trabajando con
el Congreso: lograr un programa de
trabajo temporal. Como dijo el
presidente recientemente: “al aplicar
nuestras leyes migratorias, una reforma migratoria integral también requiere
que mejoremos esas leyes creando un nuevo programa de trabajadores
temporales... este programa ayudaría
a alcanzar las demandas de una economía en crecimiento y permitiría que
trabajadores honestos pudieran proveer a sus familias, al mismo tiempo que
respetan la ley. Este plan también
nos ayudaría a aliviar la presión en la frontera... no podremos aplicar
nuestras leyes de manera efectiva, hasta crear un programa de trabajadores
temporales. No esperamos que México secunde cada medida de seguridad que tomemos,
pero sí confiamos en que nuestros vecinos respeten nuestro derecho de tomar
dichas medidas en nuestro propio territorio y que puedan entender la
diferencia que hacemos entre la migración legal e ilegal. Por encima de todo, tenemos la esperanza
de que los mexicanos no perciban que la aplicación de nuestras leyes
migratorias como una inconsistencia con la relación fuerte que hemos tratado
cultivar por muchos años y que continuaremos apreciando en el futuro. Como siempre, gracias por la oportunidad de compartir con ustedes las actividades
de nuestra Misión en México. Que Dios
bendiga a México y a los Estados Unidos. Sinceramente y con mis mejores deseos,
Antonio O. Garza Si usted desea más información sobre los eventos
mencionados en este mensaje u otras iniciativas de la Embajada, por favor
visite la sección de la Oficina de Prensa y Cultura de nuestra página de
Internet: http://www.usembassy-mexico.gov/spress.html. Si usted no está interesado en recibir nuestras actualidades en el
futuro, favor de hacérnoslo saber por correo electrónico a: EmbajadorGarza@state.gov * * * *
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