Comunicados de Prensa
El Embajador Garza Conmemora a los Caídos de los
Estados Unidos
México, D.F., 28 de mayo de 2007 — “Al
honrar a los orgullosos soldados, marinos, aviadores, infantes
de marina y guardacostas que se han perdido a los largo
de la historia de los Estados Unidos, continuamos demostrando
nuestro compromiso con los ideales democráticos por
los que lucharon y que lograron preservar. Ha habido épocas,
algunas distantes y otras no tanto, en que las naciones
representadas aquí estuvieron en conflicto unas con
otras. Y, sin embargo, aquí estamos sentados en este
hermoso jardín y cementerio, como amigos y aliados.
Estamos de acuerdo en que la democracia es mejor que la
tiranía, que el imperio de la ley es mejor que el
despotismo, que los derechos individuales son mejores que
la ley de la turba. A final de cuentas, sabemos que esos
ideales atesorados por las democracias: la libertad de expresión
y de culto, sólo se logran a través de servicio
y sacrificio”, dijo el Embajador de los Estados Unidos,
Antonio O. Garza.
Al hablar en la ceremonia anual del “Día de
los Caídos”, efectuada el día de hoy
en el Cementerio Nacional de Estados Unidos en la Ciudad
de México, el Embajador Garza alentó a sus
conciudadanos a recordar a aquellos que dieron la vida por
las libertades que todos los estadounidenses consideran
fundamentales.
El “Día de los Caídos”, fue oficialmente
proclamado por el General John Logan el 5 de mayo de 1868,
y entró en vigor el 30 de mayo de 1868, cuando las
tropas colocaron ofrendas florales en las tumbas de los
soldados caídos de la Unión y la Confederación
(los bandos opositores en la Guerra Civil de E.U.) en el
Cementerio Nacional de Arlington en Virginia. Este día
feriado se conmemora anualmente en los Estados Unidos el
último lunes de mayo.
A continuación reproducimos el texto íntegro,
como fue preparado, de las palabras del
Embajador Garza:
Palabras del Embajador Garza en la Ceremonia del
Día de los Caídos
28 de mayo de 2007
Cementerio Nacional de Estados Unidos en la Ciudad de México
Gracias a todos por invitarme. En particular le doy las
gracias al Capitán John Sheehan, al Reverendo Doctor
Douglas Beyer, al Comandante John Lambuth, Coronel Daniel
Barreto, Teniente Coronel Alejandro Rodríguez, y
a James Taylor del Puesto 2 de la Legión Americana.
Me da mucho gusto ver a miembros de la comunidad estadounidense
aquí en la Ciudad de México, al igual que
a aquellos que han venido de otras representaciones diplomáticas,
al recordar a aquellos que han pagado el máximo precio
al servicio de su país. Es para mí un honor
estar entre tantos amigos. Ya sea que estén en el
servicio diplomático o el militar, todos ustedes
son auténticos patriotas de la misma manera que las
personas que honramos el día de hoy.
La tradición estadounidense de conmemorar el Día
de los Caídos empezó después de la
Guerra Civil, una guerra en que hermano luchó contra
hermano, y los mejores amigos se convirtieron en los peores
enemigos. Al terminar esta guerra, los familiares de muchos
soldados muertos en batalla visitaban las tumbas de sus
parientes o amigos caídos y decoraban sus tumbas
con flores. Ciento cuarenta años después de
la Guerra Civil, el Día de los Caídos sigue
siendo un día especial para nuestra nación.
Al honrar a los orgullosos soldados, marinos, aviadores,
infantes de marina y guardacostas que se han perdido a los
largo de la historia de los Estados Unidos, continuamos
demostrando nuestro compromiso con los ideales democráticos
por los que lucharon y que lograron preservar.
El Cementerio Nacional de Estados Unidos en la Ciudad de
México, establecido en 1851, es uno de 24 cementerios
militares estadounidenses en el extranjero. De las 1,563
personas enterradas en este cementerio, hay 750 soldados
desconocidos de la Guerra entre México y los Estados
Unidos, además de veteranos de la Guerra Civil estadounidense,
las campañas indígenas, y la Guerra entre
España y E.U.
Ha habido épocas, algunas distantes y otras no tanto,
en que las naciones representadas aquí estuvieron
en conflicto unas con otras.
Y, sin embargo, aquí estamos sentados en este hermoso
jardín y cementerio, como amigos y aliados. Estamos
de acuerdo en que la democracia es mejor que la tiranía,
que el imperio de la ley es mejor que el despotismo, que
los derechos individuales son mejores que la ley de la turba.
A final de cuentas, sabemos que esos ideales atesorados
por las democracias: la libertad de expresión y de
culto, sólo se logran a través de servicio
y sacrificio.
Me viene a la memoria otro ejemplo en que naciones que
previamente se habían enfrascado en conflicto se
unieron para honrar a aquellos que han caído. El
fundador y primer presidente de Turquía, Mustafá
Kemal Ataturk alguna vez escribió las siguientes
palabras al referirse a los patriotas de Australia y Nueva
Zelanda que habían perdido la vida durante la Campaña
Galipoli de la Primera Guerra Mundial en Turquía:
“Aquellos héroes que derramaron su sangre
y perdieron sus vidas… ustedes ahora yacen en la tierra
de un país amigo. Por lo tanto, descansen en paz.
No hay diferencia entre los Johnnies y los Mehmets cuando
yacen lado a lado aquí en este país nuestro…
Ustedes, las madres que enviaron a sus hijos de países
lejanos, enjuguen sus lágrimas. Sus hijos ahora yacen
en nuestro seno y están en paz. Habiendo perdido
la vida en esta tierra, se han convertido en nuestros hijos
también”.
Como parte de la comunidad internacional en la Ciudad de
México, creo que nuestros hijos al yacer en este
cementerio, ahora yacen en el seno de México y están
en paz, habiéndose convertido igualmente en hijos
de México.
Quiero concluir como siempre lo hago, con una sencilla
oración, y es ésta: que Dios bendiga a México
y a los Estados Unidos y que, en especial, bendiga a los
hombres y mujeres de los Estados Unidos que han muerto en
el cumplimiento del servicio militar, y a quienes honramos
en este Día de los Caídos.
|