Comunicados de Prensa
El Embajador Garza Afirma que la Continua Cooperación entre México y los Estados Unidos es la Clave en la Reducción del Comercio en Drogas Ilegales
México, D.F., 12 de junio de 2006 — El Embajador
Garza ofreció el discurso inicial en la Primera Conferencia
Internacional de Prevención Social del Delito y de
las Adicciones, que se lleva a cabo en el Hotel Meliá
en la ciudad de México. Su discurso anima a las instituciones
de procuración de justicia a que continúen
trabajando conjuntamente para recuperar las comunidades
de los narcotraficantes y otros criminales que prosperan
con sus actividades ilegales. A continuación presentamos
la traducción del discurso que el Embajador Garza
pronunció en esta importante conferencia:
(comienza texto)
Buenos días. Gracias Daniel (Cabeza de Vaca), Julio
(Frenk) y Eduardo (Medina Mora)... distinguidos miembros
del presidium. Es para mí un honor estar aquí
con Uds. esta mañana en esta histórica Primera
Conferencia Internacional de Prevención Social del
Delito y de las Adicciones. Genaro (García Luna),
también es un gusto verte.
Uno de los mejores ejemplos de éxito en la relación
bilateral México-Estados Unidos ha sido la cooperación
cada vez más intensa entre las instituciones de procuración
de justicia. Esta cooperación ha ayudado a combatir
el crimen, no únicamente en la región fronteriza
sino a lo largo de nuestros dos países... Y seamos
francos.. mucho del crédito por este éxito
debe de ir a un líder extraordinario que no está
aquí con nosotros el día de hoy... el Presidente
Vicente Fox.
Todos estamos aquí por una simple y triste verdad:
el uso ilegal de las drogas amenaza lo mejor de nuestros
dos países. Destruye los lazos entre padres e hijos
y destruye familias. Convierte a ciudadanos productivos
en adictos. Transforma a escuelas en lugares de violencia
y caos, y a los parques de juego los hace escenas de crimen.
Y con demasiada frecuencia hace que las calles de nuestras
ciudades parezcan zonas de guerra, y que nuestra región
fronteriza parezca un terreno de gran peligro.
En nuestros dos países, el abuso interno de las
drogas va en aumento, y la edad en la que nuestros niños
usan drogas por primera vez ha disminuido de manera dramática.
Un estudio reciente aquí en México determinó
que es alrededor de los diez años cuando los niños
consumen drogas por primera vez. Según datos recientes,
en los Estados Unidos el porcentaje de jóvenes de
18 años que usa drogas ilícitas ha aumentado
de menos de 15 por ciento en 1992, a casi 25 por ciento
en el año 2000. El uso de marihuana entre chicos
de 13 años en los Estados Unidos ha aumentado dramáticamente
en la última década, mientras que disminuyó
su percepción de los peligros del uso de la mencionada
droga.
Lamentablemente, ha habido disminuciones similares en la
percepción del riesgo que implica el uso de drogas
como el LSD y la cocaína “crack”.
Tras estas estadísticas se hallan innumerables tragedias
personales. Y no debemos ser indiferentes a ellas. Con frecuencia
he dicho que el uso de drogas ilegales es como el flujo
de agua salada a través de la maquinaria: primero
pasa sin ningún efecto, luego corroe, y finalmente
destruye... Las drogas ilegales le roban la dignidad a hombres,
mujeres y niños, y son el enemigo de las aspiraciones
y de la esperanza. Cuando luchamos contra las drogas, estamos
luchando por las almas de nuestros conciudadanos.
Esta conferencia no será una donde señalemos
culpables... sino que es una importante oportunidad para
que hagamos dos cosas: primero, para que reflexionemos sobre
los éxitos que efectivamente hemos tenido al reducir
tanto la oferta como la demanda de drogas ilegales y, segundo,
para que pensemos en qué más podemos hacer
ahora para combatir el azote de dichas sustancias.
Como muchos de ustedes saben, cuando se trata de reducir
la oferta de drogas ilegales hemos logrado un nivel sin
precedentes de cooperación bilateral. Los Estados
Unidos han apoyado los robustos esfuerzos del gobierno mexicano
por erradicar las drogas, ya que sabemos que mucha de la
producción de México está destinada
para el mercado estadounidense. Apenas el mes pasado, nuestra
Oficina de Políticas Nacionales de Control de Drogas
reportó que funcionarios de la ley y ejército
mexicanos destruyeron cantidades récord de cultivos
de marihuana y amapola aquí en México.
También se ha logrado progreso importante en la
confiscación de drogas ilegales, y en el ataque a
las organizaciones de narcotraficantes al igual que el liderazgo
de los cárteles. De hecho, la semana pasada los Estados
Unidos ofrecieron una recompensa de hasta $5 millones de
dólares por información que lleve a la captura
de Jorge Eduardo Costilla Sánchez, considerado la
cabeza del Cártel del Golfo, el cual contrabandea
toneladas de cocaína y marihuana a los Estados Unidos
todos los años. Con la ayuda de mexicanos tanto como
estadounidenses podrá ser traído a la justicia.
También hemos hecho mucho por reducir la demanda
de drogas ilegales aquí en México y en los
Estados Unidos. Como parte de una estrategia amplia para
combatir el consumo de narcóticos ilícitos
en México, la Embajada de Estados Unidos ofrece fondos
a organizaciones gubernamentales y no gubernamentales a
nivel local que se dedican al tratamiento de adictos, y
a campañas de concientización ciudadana dirigidas
a grupos vulnerables en la población, con el fin
de educarlos sobre los peligros de la adicción.
Hemos aportado fondos al gobierno de México para
sus proyectos de reducción de demanda de drogas a
través del Consejo Nacional Contra las Adicciones
(CONADIC) de la Secretaría de Salud. Hemos entregado
subvenciones a centros de rehabilitación de drogadictos
a nivel estatal por medio de los Centros de Integración
Juvenil, y el proyecto de Chavos Banda que ofrece educación
vocacional para jóvenes de la calle en Iztapalapa.
También hemos apoyado al Centro de Readaptación
“El Caracol” para delincuentes juveniles.
En la actualidad el CONADIC coordina programas de prevención,
tratamiento y rehabilitación a niveles estatales
y federales en México. En los Estados Unidos, el
Presidente Bush se mantiene firme en su apoyo a la guerra
contra las drogas... y mediante programas tales como los
creados bajo la “Ley de Comunidades Libres de las
Drogas”, el presidente ha tomado la delantera en el
esfuerzo por dar poder a las comunidades locales para que
den tratamiento a los drogadictos y reduzcan la demanda
de drogas ilegales.
Pero falta mucho trabajo por hacer. Aquí en esta
conferencia debemos considerar cómo podemos hacer
más para crear y apoyar programas que combatan el
uso ilegal de las drogas en nuestras comunidades. Y sé
que profesionales dedicados como ustedes están al
nivel del reto.
Ya sabemos lo que da resultados. Debemos enseñarles
a nuestros hijos, activamente y sin ningún prurito,
sobre los peligros de las drogas. Debemos tratar la adicción
activamente donde sea que la encontremos. Y activamente
debemos de aplicarle la ley a los capos de las drogas en
nuestras fronteras y en nuestras comunidades. Y no podemos
andar escogiendo entre estas metas. Absolutamente todas
son necesarias si es que cualquiera de ellas ha de ser efectiva.
Según vayamos encontrando mejores maneras de combatir
las drogas ilegales, nuestros dos países se convertirán
en lugares más dotados de esperanza. Compartimos
un importante compromiso. Por el bien de nuestros niños
y el bien de nuestras dos naciones, debemos reducir el uso
de las drogas, y volverle a quitar nuestras comunidades
a los narcotraficantes que amenazan nuestra forma de vida
misma.
A nombre de los Estados Unidos, quiero agradecerle sus
esfuerzos a nuestros compañeros mexicanos. El día
de hoy, sin embargo, no sólo les doy las gracias
de corazón, sino que les ofrezco nuestro continuo
compromiso de enfrentar los retos que cada uno de ustedes
afronta diariamente.
Que Dios los bendiga a todos, y que Dios bendiga a los
Estados Unidos y a México.
(fin de texto)
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