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Embajada de los Estados Unidos
COMUNICADO DE PRENSA |
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PALABRAS DEL EMBAJADOR DE
LOS ESTADOS UNIDOS, México, D.F.; 4 de noviembre de 2003 (Texto tal como fue preparado para ser pronunciado) Espero que algunos de ustedes recuerden que hablé ante los miembros de la Cámara Americana de Comercio el 12 de marzo de este año. Fue uno de mis primeros discursos como embajador. Con anterioridad, en noviembre del año pasado, el Secretario de Estado Colin Powell se dirigió a ustedes cuando apenas era mi segundo día en este trabajo.
Existe una razón por la que, al igual que otros embajadores en la historia de 86 años de la Cámara, mantengo activos los lazos con esta institución: la AmCham, como la conocemos familiarmente, es una de las organizaciones clave, tanto públicas como privadas, que mantiene en curso correcto a la relación entre México y los Estados Unidos Ya han escuchado a los distinguidos senadores Genaro Borrego y Jorge Estrada con respecto a la manera como nuestros congresos están relacionándose y trabajando. Anoche el presidente de la Cámara, James Callahan, habló sobre la competitividad, y otros dirigentes empresariales han ofrecido su punto de vista en cuanto a las reformas para estimular el crecimiento y conjuntar aún más nuestras economías en beneficio de ambas naciones. Hoy, a casi un año de servir como Embajador, quiero que nos concentremos en las instituciones que permiten a nuestros dos países dirigirse de manera continua y firme hacia una convergencia. Parece que muchas personas están convencidas de que el barómetro de nuestra relación depende únicamente de la afinidad personal de los presidentes George Bush y Vicente Fox. Pues bien, ellos tienen una muy buena relación, tuvieron una excelente reunión en Bangkok, tienen gran interés en la próxima reunión cumbre y sé que el Presidente Bush espera con gran interés recibir al Presidente Fox en su rancho en Crawford, Texas. Sin embargo, habrá ocasiones en que los dirigentes de nuestros países no estén completamente de acuerdo, pero esto no es obstáculo para que la relación entre los Estados Unidos y México se siga fortaleciendo, siga convergiendo y alcance un nivel de integración mayor. ¿Por qué sucede esto?
Nuestra relación está basada en instituciones conformadas por hombres y mujeres buenos que trabajan con mucho empeño. Nuestras instituciones y nuestra gente trabajan arduamente y hacen que nuestras relaciones avancen. Me estoy refiriendo a algo más que a nuestros gobiernos y a nuestras empresas. Consideren por un momento los nexos entre nuestras universidades, o entre organismos no gubernamentales, por ejemplo, la Federación Nacional de la Vida Salvaje y sus socios mexicanos que se ocupan de la educación ambiental. Tan sólo la semana pasada se capacitó en Monterrey a 700 profesores en cuanto a un nuevo currículum en ecología. De manera que los resultados de estos proyectos conjuntos que no hacen mucho ruido pero cuyo impacto es de largo plazo, pueden dar grandes frutos. Esto sucederá el próximo año, por ejemplo, con la presencia espléndida de México en museos estadounidenses con la exhibición maya en la Galería Nacional de Arte y la exhibición azteca en el museo Guggenheim de Nueva York. De esta manera, las instituciones educativas y culturales están haciendo más sólidas las relaciones entre nuestros pueblos, y son el fundamento para que continúe la sinergia política y económica. La próxima semana, nuestros dos gobiernos sostendrán la reunión número doce de la Comisión Binacional México-Estados Unidos. Algunos quizá consideren este tipo de reuniones un tanto difíciles de llevar a cabo, pero el punto es que la Comisión hace que las burocracias de ambos países se concentren en resultados y acciones. Me refiero a las burocracias, porque hay catorce diferentes grupos de trabajo, que abarcan desde científicos relacionados con la biotecnología hasta agencias policíacas federales. En conjunto, todos estos grupos abordan la amplia gama de asuntos en nuestra extensa agenda, tales como:
La Comisión Binacional funciona ahora dentro de un contexto que pocos de nosotros hubiéramos imaginado en 1981, cuando se creó. El cambio más profundo quizá sea el marco institucional que se estableció hace diez años: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (el TLCAN o NAFTA). No es necesario decir a ninguno de ustedes la gran diferencia que el TLCAN ha causado en esta década, aunque con mayor frecuencia escuchamos sobre las espinas, no sobre las rosas; acerca de los problemas, no de los resultados positivos. El hecho es que el comercio entre nuestros dos países ha llegado a 232 mil millones de dólares --tres veces lo que era antes del TLCAN . Y, aunque el comercio de productos agrícolas constituye sólo el 7 por ciento de nuestro comercio total, es el tema noticioso recurrente, casi todos los días. Señalo esto porque los problemas, que generalmente son el tema de los encabezados, con frecuencia opacan el hecho de que la mayor parte de nuestro comercio se realiza sin trabas, llevando beneficios a empleados, patrones y consumidores en ambos lados de la frontera. El TLCAN funciona sin estridencia ni escándalo, al igual que las instituciones creadas para asegurar la armonía laboral y ambiental. Sin embargo aún quedan muchos asuntos espinosos, como el azúcar, las manzanas, la carne de cerdo y de pollo; aunque si mi contraparte en Washington hablara, se referiría a asuntos referentes al transporte, al atún y otros. Empero, a través de nuestras instituciones, las secretarías de agricultura y comercio, la oficina del Representante Comercial y la Agencia de Protección Ambiental, estamos trabajando en estos temas. Estamos abordando, además, otros problemas que nunca hubiéramos considerado hace 10 años como, por ejemplo, el bioterrorismo. De acuerdo con la Ley de 2002 contra el Bioterrorismo, el 12 de diciembre de este año, van a entrar en vigor las nuevas reglas de la Administración de Alimentos y Fármacos (la FDA) para importar productos alimenticios en los Estados Unidos. Los exportadores que procesan, empacan o almacenan productos alimenticios para consumo humano o animal deben registrarse con la FDA y deberán dar aviso previo antes de que sus envíos lleguen a la frontera con los Estados Unidos. El aviso debe hacerse dos horas antes del arribo si el envío es por tierra; cuatro horas antes, si es por vía aérea, y ocho horas antes si se envía por barco. ¿De qué manera reaccionó el gobierno de México a este requerimiento que se aplicará a los envíos tan diversos como de jitomates o tequila? El gobierno de México estableció un grupo de trabajo intergubernamental para que se coordine con representantes de nuestras agencias o secretarías de Aduanas, Agricultura, Comercio y del Departamento de Estado. Funcionarios de ambas naciones están dando a conocer la información que requieren los exportadores con el fin de que estén preparados a tiempo. Éste es tan sólo el ejemplo más reciente de una colaboración práctica y cordial entre nuestros dos gobiernos. El programa "Sociedad para la Prosperidad" es otro ejemplo. Está diseñado para que se distribuyan de manera más equitativa los beneficios del TLCAN y el sector privado participa directamente. En otras ocasiones lo he dicho, pero quiero reiterar que el programa "Sociedad para la Prosperidad" sigue avanzando con la ayuda de ustedes. Otra área en que nuestra cooperación institucional da resultados es la aplicación de la ley, que incluye también la lucha contra el terrorismo. México ha sido un socio en los esfuerzos contra el terrorismo, al igual que Canadá. Reconocemos sus esfuerzos para hacer enfrentar los retos que surgieron después de los acontecimientos del 11 de septiembre. El año pasado dije que habíamos tenido una "cooperación sin precedente". Lo reitero porque, sin importar cómo se evalúe, nuestra colaboración en este año ha sido aún mejor. Y estamos luchando contra los narcotraficantes: al 31 de julio de este año se habían realizado 240 detenciones de individuos relacionados con la organización de Zambada García. En cuanto a las extradiciones de delincuentes, se han efectuado 30 hasta la fecha, una cifra sin precedente – dos más tuvieron lugar esta mañana –, y más criminales están siendo deportados a los Estados Unidos para que enfrenten a la justicia por delitos graves. Se han desmantelado bandas dedicadas a la pornografía infantil. Las operaciones conjuntas contra el contrabando se están convirtiendo en algo de rutina. Con frecuencia se dice que la frontera es el lugar donde se pone a prueba nuestra relación. Como ustedes saben, podemos tener las mejores políticas macroeconómicas, pero si no se pudiera transportar productos a Laredo a través del cruce fronterizo cualquier viernes, entonces las relaciones entre los Estados Unidos y México estarían en problemas. Debemos hacer que estos cruces funcionen sin contratiempos, aún cuando nuestras instituciones tengan que redoblar esfuerzos. El plan de acción de 21 puntos sobre las Fronteras Inteligentes está avanzando hacia su puesta en vigor total; hemos inaugurado líneas "sentry" para los cruces a pie y carriles rápidos para cruzar carga ya inspeccionada; estamos compartiendo bases de datos y sistemas de alerta con nuevos programas de computación para los cruces fronterizos. Todo esto está diseñado para facilitar el flujo legítimo bienes y personas de tal forma que podamos concentrarnos en aquéllos que pudieran desear hacernos daño.. Cada día se registra un millón de cruces a través de nuestra frontera. Los cruces legales de turistas, empresarios y estudiantes son mucho más numerosos que los de individuos que son introducidos ilegalmente por tratantes de personas --esos delincuentes no tienen escrúpulo alguno. Analicemos las cifras: nuestros consulados emitieron el año pasado más de un millón 600 mil visas de viaje; en Ciudad Juárez, donde se tramitan los documentos de quienes obtienen la residencia legal y permanente en los Estados Unidos, se emitieron más de 53 mil visas de emigrante. Sin embargo, aún hay mucho por hacer. Como el Presidente Bush ha dicho: "Compartimos muchos principios. Uno es que ambos reconocemos cuán importante es la contribución que han hecho los trabajadores mexicanos a nuestra economía; otros son que queremos que se trate a las personas con respeto, que ambos países tenemos una responsabilidad mutua y compartida para garantizar que nuestra frontera sea segura y que las leyes se cumplan en la región fronteriza". Pero el hecho es que avanzamos cada día --fuera de los reflectores, sin fanfarrias, pero avanzamos. Por ejemplo, dentro de las siguientes dos semanas los ministros de Comercio o de Economía del Continente se reunirán en Miami para seguir impulsando el Área de Libre Comercio de las Américas. Ustedes, que han estado trabajando bajo el TLCAN, saben mejor que nadie lo que un acuerdo de libre comercio puede lograr en bien del continente: tiene el potencial de sacar de la pobreza a millones de personas al acelerar el proceso del crecimiento económico y al despertar el dinamismo de los mercados. Sin embargo, no hemos presentado este argumento al público en términos humanos, de tal forma que las personas entiendan cómo el libre comercio puede en realidad mejorar sus vidas. La semana pasada, una encuesta de opinión encontró que sólo uno de cada cuatro mexicanos cree que las exportaciones a los Estados Unidos han aumentado bajo el TLCAN, a pesar del hecho reala de que México exporta ahora a mi país más del doble de lo que exportaba en 1993. El reto para todos nosotros es, por consiguiente, contar la historia real del comercio. El Área de Libre Comercio de las Américas ofrece a las democracias del hemisferio occidental, desde Canadá hasta Argentina, la oportunidad de abrir mercados, reducir las barreras arancelarias y disminuir la tramitología burocrática con el fin de que todos nuestros pueblos prosperen. Los días 12 y 13 de enero del año próximo, el Presidente Bush asistirá junto con los 34 dirigentes de este continente en Monterrey para una Reunión Especial de la Cumbre de las Américas. Se trata de una cumbre especial o extraordinaria, dado que representa el punto medio entre la última reunión de su tipo, celebrada en Quebec, y la siguiente, que está programada para el año 2005. También es una cumbre "especial" porque ofrece una oportunidad para que los dirigentes del hemisferio, algunos de los cuales fueron elegidos después de la última reunión, conjunten esfuerzos con nuevas energías y aborden los asuntos económicos y políticos que enfrenta la región. La reunión cumbre se concentrará en tres temas principales: crecimiento económico y reducción de la pobreza, inversión en la gente y el ejercicio democrático del poder. Reconocemos, en principio, que todos ellos están entrelazados: sin la democracia, sin la inversión apropiada en educación y salud, no puede haber crecimiento económico. Para todos ustedes aquí, el objetivo primordial puede ser traducir lo que dicen los presidentes a palabras y acciones que puedan llegar al pueblo a través de maneras para que puedan transformar sus vidas. Esto podría traer consigo:
Desde las reuniones cumbre entre los dirigentes de nuestros países hasta los grupos intergubernamentales y asociaciones del sector privado, las instituciones que se han establecido y desarrollado hasta ahora son los motores de la relación entre los Estados Unidos y México. Pero la verdad es que estas instituciones están trabajando a toda su capacidad, pero tan sólo pueden mantener el paso de las fuerzas del mercado. Todos ustedes reconocen este hecho: los mercados perciben y reaccionan antes de que lo hagan los gobiernos o sus dirigentes. Los mercados son más flexibles y responden con mayor rapidez a las necesidades de la sociedad. Los mercados, tanto humanos como de capital, ilustran mejor la convergencia de nuestras dos sociedades. 22 millones de personas de origen mexicano viven en los Estados Unidos, y entre cuatro y cinco millones de ellos están ahí sin la documentación adecuada. Estas cifras nos dicen que los empleadores estadounidenses buscan una fuerza laboral predecible y confiable, en respuesta a la realidad económica de cada día. Los mercados también perciben obstáculos y responden a ellos. A medida que los ciudadanos mexicanos traten de resolver el problema de la competitividad, también van a afrontar la realidad de que la ventaja competitiva que tenían hace algunos años se ha reducido seriamente. Si hubiera obstáculos en el camino de las fuerzas del mercado, tales como la sobre-regulación, la carencia de abastecimiento predecible de energía o electricidad, o la incapacidad de recaudar ingresos para el Estado, el mercado reaccionaría. Los obstáculos alejarán las inversiones, que se irán a ambientes más atractivos, y esto limitaría las oportunidades para quienes podrían trabajar en forma productiva en su propio país. Con frecuencia nuestros gobiernos reaccionan con lentitud, pero debemos responder a estas fuerzas. La Cámara Americana de comercio tiene un papel que desempeñar para ayudar a disminuir la brecha entre la realidad y el que los gobiernos se percaten de que es necesario actuar. La realidad de la convergencia que se está dando en nuestro mercado regional ayuda a conformar una visión compartida, pero tal como el dramaturgo y estadista checo Vaclav Havel señaló: "La visión no es suficiente, debe estar combinada con el aventurarse. No basta con mirar arriba hacia donde conducen los escalones, debemos subir peldaño a peldaño por la escalera". La participación de ustedes puede asegurar que los gobiernos avancen de manera consistente en la dirección correcta. Con frecuencia el debate político carece del conocimiento que ustedes tienen en cuanto a lo que el consumidor y el empresario requieren del Estado. Debemos encontrar maneras de escucharlos a ustedes y ustedes necesitan hablar con los funcionarios con el fin que todos subamos "peldaño a peldaño por la escalera" en beneficio de nuestros pueblos. Termino mis palabras de la manera como acostumbro hacerlo: que Dios bendiga a los Estados Unidos y a México, así como al mundo en que vivimos. * * * * * |
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