Discursos y Declaraciones
Discurso del Embajador Garza en Matamoros
15 de octubre de 2008
Cecilia, agradezco tus amables palabras, así como
la bienvenida de tu parte y todo nuestro equipo.
Es un honor contar con la presencia de los excelentísimos
Obispos: Faustino Armendáriz Jiménez, Obispo
de Matamoros, y el Obispo de Brownsville, Raymundo J. Peña.
La presencia de ustedes es una grata bendición para
todos en este día tan especial.
No se pueden imaginar el gusto que me da estar aquí.
Me anima estar fuera de la Ciudad de México y sobre
todo regresar a casa y ver el trabajo que se está
realizando a lo largo de este gran país.
Y más que la verdad, ya era tiempo de venir a felicitar
a todos ustedes que forman este equipo por haber recibido
el nombramiento de Consulado General.
Estuve aquí el año pasado para celebrar el
aniversario 175 del Consulado de Matamoros y me sorprendió
que no fuera Consulado General. Desde entonces asumí
el compromiso de que yo no iba a dejar el cargo de Embajador
sin cumplir con este reto.
Con un comercio de miles de millones de dólares
entre nuestros países y con más de un millón
de personas que cruzan la frontera todos los días,
esta unión que tenemos con México es única.
Y aunque mucha de esta actividad se debe a la geografía,
el liderazgo importa, y muchos de estos líderes nos
acompañan hoy.
Quisiera aprovechar esta oportunidad para hacer un reconocimiento
especial al gobernador de Tamaulipas, el Ingeniero Eugenio
Hernández Flores, un buen amigo que he conocido durante
años y con quien he trabajado hombro a hombro. Eugenio,
eres uno de los grandes líderes de México
y me da mucho gusto verte.
De igual manera, me complace ver a un grupo al cual me
une el compromiso del trabajo y los retos. Me refiero en
primer lugar al Juez del Condado de Cameron, Carlos Cascos,
que además de ser un amigo, es un líder a
nivel estatal en el tema de seguridad.
Carlos, bienvenido y gracias por tu gran servicio a esta
región y al Estado de Texas.
También agradezco la presencia de Erick Silva Santos
y Patricio Ahumada, los Presidentes Municipales de Matamoros
y Brownsville. Erick gracias por la bienvenida a mi “Matamoros
querido”. Sé que ustedes dos están trabajando
para el beneficio de nuestras ciudades hermanas.
Aprovecho la oportunidad para dar la bienvenida al Presidente
Municipal de McAllen Richard Cortez y al Presidente Municipal
de Reynosa Oscar Luebbert. Oscar: parece que fue ayer que
trabajamos juntos en el tema de los transportistas. Pero
no, mi amigo, la verdad es que hace casi 20 años.
Bienvenido.
De igual manera agradezco la compañía del
Presidente Municipal de Río Bravo, Roberto Benet
Ramos; del Presidente del Municipio de San Fernando, Alejandro
Franklin Galindo; del Presidente Municipal de Valle Hermoso,
el Licenciado Hamid Name Pineda. Especialmente saludo al
Presidente Municipal de Ciudad Victoria, la capital de este
bello estado, el arquitecto Álvaro Villanueva Perales.
Sé que todos ustedes están trabajando juntos
para asegurar que nuestras comunidades sean prósperas
y más seguras.
Como ustedes saben, nunca falto en mencionar con orgullo
que tuve la suerte de haber nacido en Brownsville. Y sé
lo que es vivir en esta tierra donde México y los
Estados Unidos se unen.
Es más, algunos me han acusado de volverme nostálgico
o sentimental cuando hablo de mi tierra. En varias ocasiones
he tratado de expresar lo que la frontera significa para
mí y lo que es estar enraizado tanto en el borde
del Río Grande como del Río Bravo.
Hoy, no los voy a aburrir con historias de mi juventud,
sólo les diré que me siento la prueba viviente
del dicho “nuestra tierra no es de donde somos, sino
quienes somos”
Y así es, como se pueden imaginar, que uno de los
retos como Embajador de los Estados Unidos ha sido que la
gente en Washington y en la Ciudad de México comprendan
las realidades de la vida en nuestra frontera.
Aquí sabemos bien que si uno quiere entender la
migración, los asuntos del agua, el comercio y cuestiones
de seguridad, hay que venir justo a este punto donde nos
encontramos hoy día, o, como alguna vez me contó
un viejo sabio:
“Mi hijo, si realmente quieres entender el mundo,
hay que viajar, leer todo lo que se pueda, vivir un poco
y luego regresar a Brownsville y Matamoros”.
Y por esta razón ya era hora que Matamoros fuera
Consulado General. Aquí podemos dar ejemplo de cómo
se deben hacer las cosas, y resaltar la importancia de nuestra
relación bilateral y el gran trabajo que se hace
todos los días.
En el Consulado General de Matamoros cooperamos con el
gobierno mexicano en temas de infraestructura, comercio
y seguridad. Y sí, se tramitan visas.
Pero además de ayudar a los visitantes, el Consulado
participa en eventos culturales, intercambios académicos,
y promueve el comercio en ambos lados de la frontera. Solamente
el año pasado el Consulado ofreció programas
para combatir la corrupción, cursos de inglés
como segundo idioma y un programa piloto diseñado
para dar a conocer el sistema jurídico de los Estados
Unidos a estudiantes.
Pero la vida me ha enseñado que los números
y las anécdotas nunca reflejarán los verdaderos
vínculos entre México y los Estados Unidos.
Somos más que vecinos.
Somos amigos, unidos por la familia, la historia y la cultura.
Durante mi gestión como Embajador, he viajado por
todo el país y he conocido a mexicanos de ciudades
y pueblos, granjas y fábricas. A donde quiera que
he ido me han abierto puertas y corazones, y la gente ha
compartido conmigo sus historias – y sus preocupaciones.
He escuchado las inquietudes de mexicanos de todo el país,
inquietudes sobre seguridad, sus comunidades, y el futuro
de sus hijos.
He escuchado estas inquietudes, pero más importante
aún, el gobierno de los Estados Unidos ha escuchado…
y hay que reconocer que hoy día el reto principal
es la narcoviolencia.
Hemos visto cómo se extiende… y hemos visto
a oficiales que nos protegen caer víctimas de los
cárteles de la droga que operan en ambos países.
También hemos visto los cobardes ataques en Morelia
donde narcoterroristas mataron e hicieron sufrir a tantos
inocentes.
Y hace unos días en Monterrey, nuestro Consulado
fue atacado con disparos y una granada. Afortunadamente
nadie salió herido y tengo la plena confianza en
que los responsables de estos actos criminales se encontrarán
y los llevarán ante la justicia.
He visto al gobierno de México y al de Estados Unidos
ser firmes y valerosos en su compromiso con la lucha contra
los que amenazan a nuestras comunidades. Y no dudo que seguiremos
firmes en esta batalla.
Gracias a nuestra cooperación, se ha logrado el mayor
número de decomisos, tanto de dinero en efectivo
así como de cocaína, y se ha extraditado a
más capos del narco que nunca.
Una vez más los criminales han subestimado la valentía
y fuerza de los mexicanos; son el pueblo y las autoridades
quienes los harán pagar.
Hace poco, el Presidente Bush firmó la ley que pondrá
la Iniciativa Mérida en marcha. Lo cual será
el esfuerzo más profundo de nuestras dos naciones
de enfrentar a este cáncer de drogas.
La Iniciativa Mérida es producto del esfuerzo de
nuestros dos Presidentes y nuestros dos Congresos, y en
las democracias, podemos decir que se expresaron en nombre
de todos nosotros en nuestros dos pueblos.
Mi gobierno está aceptando y compartiendo su responsabilidad,
pero no hay gobierno que pueda ganar esta batalla sin el
apoyo y el compromiso de todos.
Esta lucha llama a toda la gente decente y honorable en
ambos países. Los traficantes de drogas tienen que
escuchar que todos nosotros tenemos una sola voz, y que
estamos comprometidos a la altura necesaria.
De capital a capital y a lo largo de la frontera, la relación
entre México y Estados Unidos es positiva y próspera,
y nunca he sido tan optimista como ahora. Veo nuestro futuro
más brillante. Y no porque los retos sean fáciles,
sino porque estamos unidos.
He visto cómo nuestra relación ha llegado
a una nueva era. Una más abierta, madura, honesta,
y sí, respetuosa.
Hoy veo una relación en la que enfrentamos los desafíos
juntos, con una visión clara sobre lo que es posible.
No temblamos en hacernos las preguntas más difíciles:
cómo combatir la pobreza, la desigualdad, cómo
ser más justos en inmigración, qué
hacemos para cuidar el medio ambiente o ser más eficientes
y productivos con la energía, y cómo educar
a nuestros niños para que ellos puedan competir en
un mundo cada día más globalizado e incierto.
En esta nueva era, estoy seguro que no sólo haremos
las preguntas, sino que, trabajando juntos, daremos las
respuestas.
Tengo fe que juntos podemos crear un futuro más
próspero. Juntos, podemos llegar a una mayor apertura
y democracia. Y juntos, podemos lograr lo que la siguiente
generación espera de nosotros: una vida mejor. Sí,
los retos son grandes, pero mi confianza en los Estados
Unidos es absoluta y mi confianza en México es absoluta.
Hoy, es un día de celebrar no sólo un nuevo
Consulado General, sino todo lo que es posible. Y así
que termino como siempre lo hago, pidiendo a Dios que bendiga
a México y a los Estados Unidos, y hoy en particular,
a esta región que nos une.
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