Textos Publicados y Entrevistas
11 de Septiembre: Dos Naciones Recuerdan
Editorial del Emb. Antonio O. Garza, Jr.
Publicado en el diario El Universal el 11 de septiembre
de 2006
El 11 de septiembre marca un día de duelo y reflexión
en los Estados Unidos. En una fecha que horrorizó
al mundo, hace cinco años un grupo de terroristas
se aprovecharon de nuestra sociedad abierta al secuestrar
cuatro aviones comerciales de pasajeros y usarlos para asesinar
de manera brutal a casi tres mil personas inocentes.
La diversidad de las víctimas del 11 de septiembre
es en verdad asombrosa. Provenían de más de
setenta países y representaban a todos los principales
credos religiosos. Aunque la mayoría de los que perecieron
eran ciudadanos estadounidenses, también perdieron
la vida cientos de turistas y hombres de negocios extranjeros.
La muerte de empresarios, bomberos, policías y trabajadores
de mantenimiento nos muestra que el deseo de los terroristas
de asesinar no se modera de ninguna forma por consideración
alguna hacia las víctimas o la aflicción que
causan en sus familias.
En la secuela inmediata de este horrendo crimen, el Presidente
Bush comprometió a los Estados Unidos a luchar contra
los terroristas en su propio país y a evitar que
lleven a cabo sus planes de cometer crímenes aún
más salvajes. A su debido tiempo, tropas estadounidenses
y sus aliados afganos lucharon y derrotaron al gobierno
talibán de Afganistán. Al hacerlo, removimos
a un régimen que existía con el sólo
objetivo de encarcelar a su propio pueblo y relegarlo a
una vida de barbarie medieval, al mismo tiempo que daba
libre espacio a los terroristas de Al-Qaeda para confabularse
y realizar asesinatos masivos desde suelo afgano.
Pero sin contentarse con el asesinato de miles de personas
en los Estados Unidos, los terroristas de Al-Qaeda y sus
secuaces buscaron y encontraron otras víctimas. Desde
2001, cientos de personas han perdido la vida a causa de
los tiroteos y bombazos crueles y salvajes que han dado
muerte a pasajeros que utilizaban el tren en España,
a trabajadores petroleros en Arabia Saudita, a turistas
de diferentes nacionalidades en Bali y Túnez, a diplomáticos
y sus familias en Afganistán, a invitados a una boda
en Jordania, a usuarios del metro en Londres y a personas
comunes en Casablanca y Bagdad, entre otros lugares..
Los terroristas de Al-Qaeda que se confabularon para causar
la destrucción del Centro Mundial de Comercio en
las Torres Gemelas tenían otros objetivos nefastos.
Su visión era causar una ola de ira xenofóbica
que se extendiera por los Estados Unidos y tuviera como
blanco a los extranjeros y a los musulmanes. Buscaban la
expulsión e los extranjeros en el Medio Oriente.
Esperaban ocasionar el colapso de la economía mundial.
Y estaban seguros de que ningún país congelaría
sus cuentas bancarias, cerraría sus compañías
fantasma, atacaría sus bases y perseguiría
a los miembros de esa banda.
Pero estaban equivocados.
Nuestra lucha contra el terrorismo global ha tenido gran
éxito. Los arrestos múltiples por parte de
fuerzas del orden público en Inglaterra en agosto
pasado de terroristas que actuarían en bombazos suicidas
son sólo un ejemplo del trabajo policíaco
inteligente y de la cooperación internacional. En
verdad, muchas de nuestras investigaciones no pueden hacerse
públicas por e miedo de alertar a los terroristas
y a su aliados en cuanto a la extensión y naturaleza
de las medidas que en el curso de los últimos cinco
años han evitado que los terroristas realicen otra
ola de viles atentados que tuvieran como blanco vidas inocentes
en los Estados Unidos.
Nuestro país sigue abrazando las esperanzas y sueños
de millones de inmigrantes que han seguido llegando en gran
número a nuestro país luego de los ataques
del 11 de septiembre. Aunque ahora debemos emplear controles
más estrictos que en el pasado, los Estados Unidos
sigue acogiendo, como ningún otro país, a
turistas, a estudiantes y a empresarios legítimos.
Nuestra economía sigue siendo la más robusta
del mundo, y nuestro objetivo de política exterior
es ayudar a que, donde la tiranía ha imperado sin
reto alguno durante siglos, las naciones logren democratizarse.
Sabemos que los terroristas no sobrevivirán donde
hay personas libres y economías libres.
El Presidente Bush ha comprometido a los Estados Unidos
a una lucha de largo plazo contra el terrorismo global.
Se trata de un combate que debemos ganar. Contamos con la
amistad y cooperación de docenas de países
en este esfuerzo vital. México ha sido un aliado
decidido en este empeño, no para servir los intereses
de los Estados Unidos, sino con la finalidad de servir los
intereses del pueblo mexicano que no desea ver, de nueva
cuenta, ataques terroristas en su propio suelo o en el de
ningún otro país.
Quizá nunca vayamos a saber con precisión
cuántos mexicanos murieron el 11 de septiembre. Algunas
fuentes indican que fueron quince, otros calculan que fueron
muchos más. Sabemos, sin embargo, que un buen número
de mexicanos trabajaban con dedicación en las Torres
Gemelas para proveer a sus familias tanto en los Estados
Unidos como en México. Podemos honrar su memoria
al apoyar nuestros esfuerzos comunes para hacer que los
Estados Unidos y México estén a salvo de quienes
quieren hacernos daño.
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