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Traducción al español del discurso del Embajador Garza en la Ceremonia de Graduación de la Universidad de Texas en Austin

Versión Anticipada

20 de mayo de 2006

Muchas gracias Presidente Powers. Es un gran placer regresar a casa en los 40 acres.

Miembros del Consejo, distinguida comunidad académica, invitados de honor, amigos, familia y en particular, a la Clase 2006: es un honor estar aquí esta noche para compartir este día tan importante en sus vidas.

Ahora que se van de aquí, se llevan con ustedes muchos valiosos recuerdos del tiempo que estuvieron en la U.T. Recuerdos como tener que pagar tales cantidades en multas por estacionarse en lugares prohibidos que casi igualaban la colegiatura ... Los jueves por la noche con sus viejos amigos Caín y Abel... ¿Quién se hubiera imaginado que existe tanta felicidad dentro de un frasco de conservas?

Y por sobre todas las cosas, Clase 2006, se van de aquí sabiendo esto: 41 a 38! Me han pedido que les dé unos consejos el día de hoy para el camino que están por iniciar. Honestamente, me siento un poco preocupado. Después de todo, Sócrates dio unos consejos y ellos lo envenenaron.

Honestamente no puedo decir que recuerdo los discursos que escuché en mis graduaciones, ni me hago ilusiones de que ustedes recordarán mucho de lo que yo diga en esta noche. Pero sí tengo algunos pensamientos sobre este mundo tan veloz al que ustedes están por entrar y espero que estos pensamientos los ayuden a encontrar su lugar en dicho mundo.

Vivimos en un mundo de retos y cambio. La vida que se forjen para sí mismos y el éxito que encuentren en el camino dependerá de las decisiones que tomen de aquí en adelante.

Y recuerdo las palabras de Zora Neale Hurston quien escribió: “Hay años en los que surgen preguntas y años en los que se encuentran respuestas”. Y he descubierto que las respuestas llegan más fácilmente siguiendo unas estrellas fijas que me han guiado y quiero compartir algunas de ellas con ustedes.

La primera: Las familias son la columna vertebral de nuestra sociedad: Nunca lo sabrían viendo Hombre de Familia. Sé que aman a este tipo, pero quiero preguntarles: ¿qué tipo de padre sugiere a su esposa que maten a sus hijos y vendan sus órganos para comprar cervezas?!

La roca más firme que ustedes van a encontrar en sus vidas es su familia. La familia que tienen ahora y la que formarán para sí mismos en el futuro. Nada estará más cerca.

Así que agradezcan en este día a sus padres por su amor. Ustedes obtuvieron las calificaciones, pero ellos pagaron las cuentas... y ellos daban vueltas de un lado a otro de la habitación cuando ustedes estaban en plena dentición... y luego otra vez la primera noche después de que obtuvieron su licencia de conducir.

Y en este momento sus padres se tallan sus húmedos ojos y piensan qué rápido crecieron... y elevan plegarias... plegarias a Dios pidiendo que ustedes no regresen de nuevo a vivir en casa... la recámara que ustedes ocuparon sería un estupendo gimnasio.

Valoren en gran medida a estas buenas gentes que los han amado sin importar lo que ustedes lleven impreso en la frente ahora. Ellos son lo que Desmond Tutu tenía en mente cuando dijo, “No se escoge a la familia. Son un regalo de Dios para ti, y tú lo eres para ellos”. Y lo que e valorarán más cuando sean mayores es la textura y el significado que sus padres le dieron a su vida.

Cuando apenas había ingresado a la universidad, mi papá me escribió una carta. No era del tipo de andar escribiendo cartas así que cuando me la dio, supe que era algo muy especial. Al leer las palabras que él había elegido, pude atrapar un destello de su alma. Pude percibir su espíritu en la inclinación de sus letras.

Y lo imaginé agachado sobre la mesa de la nuestra cocina en el Sur de Texas, tomándose el tiempo de hacer algo para mí, algo que fuera muy personal. Esa carta se convirtió en uno de los regalos más preciados que yo recuerdo tener de él.

A la vez, quise corresponderle el regalo. Así que me senté hace 30 años y yo le escribí a él. Hace unos meses mi papá falleció. Mi hermano y yo encontramos una caja pequeña donde mi padre guardaba tus tesoros más preciados.... dentro de la caja estaban una fotografía de mi mamá de joven, cartas de sus propios padres y la carta que yo le había escrito en mi primer año de universidad.

El amor de mi familia me ha motivado y ha sido mi apoyo y me ha abierto los ojos a otra verdad fundamental – y que es el segundo punto que quiero compartir con ustedes esta noche: Es la gente, las verdaderas conexiones humanas que hacemos, lo que más importa.

La globalización es la forma revolucionada en la que vivimos. Pero uno de los riesgos en los que podemos caer en esta loca carrera hacia el futuro es perder el delicado hilo que nos une como seres humanos.

Navegamos en Internet en muchos idiomas, pero no hablamos con la persona de al lado. Las webcams la miseria en los confines lejanos de la tierra, pero no nos percatamos de la pobreza de nuestro propio patio trasero. ¿De qué sirve la claridad de la recepción del cristal de nuestro Bluetooth si no podemos oír la voz de nuestra propia consciencia o de nuestro vecino pidiendo ayuda?

Dejemos de lado los mensajes de texto de vez en cuando. Tomen una pluma y un papel y escriban una carta, con un timbre postal de verdad, para alguien a quien amen. Hagan verdaderas conexiones personales con otros. Nutran esas relaciones. Son las que los van a ayudar a encontrar su camino en la vida.

Mi tercer punto: Encuentre su propósito, póngase metas altas, pero no permitan que el éxito per se sea su objetivo.

No estoy diciendo que el éxito sea malo. Créanme: He tenido éxito y también he vivido el darse contra la pared. Y definitivamente el éxito es mucho mejor, especialmente cuando están haciendo algo que realmente los apasiona.

Pero entiendan al éxito por lo que es y lo que no es. Úsenlo para hacer una verdadera diferencia en el mundo que les rodea. Busquen la sustancia, no la sombra. Albert Einstein tenía un letrero en su escritorio que decía: “No todo lo que cuenta puede ser contado, y no todo lo que puede ser contado cuenta.”

Einstein comprendió que no importa cuan famoso se sea, cuánto dinero se gane, o cuántos misterios científicos descifres, no son nada si pierdes tu capacidad de imaginación y de asombro.

Yo crecí en la frontera y recuerdo que si alguien se veía un poco raro o colorido, los amigos decían: “es que tiene la música por dentro”.

En retrospectiva, algunas de las personas más satisfechas y exitosas que he conocido son aquellos que “tienen la música por dentro”. Y eso se debe a que se toman el tiempo para detenerse y contemplar al mundo a su alrededor con admiración y asombro.

Cosas con la artística fragilidad de un vitral en una iglesia local o la bella retórica de su poeta favorito.

Las cosas sencillas que nos hacen sentir humildes al tener más preguntas que respuestas.

Como la vista a la orilla del Gran Cañón ... o un brillante atardecer con tintes anaranjados sobre una montañas.

Permitan que este glorioso mundo que Dios no ha confiado sea su motor ... cuídenlo y cuídense unos a otros. La vida me ha enseñado que si no podemos apreciar todo lo que nos inspira asombro a nuestro alrededor, no hay muchas posibilidades de que podamos siquiera comenzar a entender el milagro que significa la persona que está a nuestro lado.

Así que si no recuerdan nada más, recuerden mi cuarto punto: La vida les va a poner pruebas en muchas más formas de las que ustedes puedan imaginar. Y una de las formas en las que lo hará, una y otra vez, es en la forma en que ustedes tratan a otros que no se parecen a ustedes, no hablan como ustedes o no ganan lo que ustedes.

Mis abuelos vinieron a los Estados Unidos proveniente de México en busca de una mejor vida. Su acto de fe hizo posible que mi papá sacara adelante a su familia con una gasolinera en el sur de Texas. Su intenso trabajo y sacrificio me permitieron hacer lo que hago en este día. Una generación salió de México y el nieto de cuatro inmigrantes mexicanos es ahora el rostro de los Estados Unidos ante millones de personas en México y en el mundo.

Hemos alcanzado mucho como sociedad. Ya no somos la nación de Jim Crow que sepultaba las esperanzas de tantos mucho antes que sepultar sus cuerpos.

Pero ustedes y yo sabemos que nuestra labor aún no habrá terminado hasta que logremos que los invisibles no sean invisibles nunca más. Hasta que todos los corazones acepten lo que ninguna ley puede obligar y que es amarnos unos a otros. La historia de nuestra nación es una prueba viva que las diferencias nos fortalecen.

Estados Unidos no llegó hasta donde estamos ahora con el sudor de una sola raza, una misma religión o una sola cultura. Se necesitó de todos nosotros, trabajando juntos, en lo que Martin Luther King llamó lo “la inevitable red de mutualidad”. Lo que afecta a un ciudadano, los afecta a todos.

Piensen en el lema de nuestra nación: E Pluribus Unum. De muchos, uno. El sueño americano es poderosamente atrayente. Cuando viajamos por el mundo podemos entender por qué. Somos muy afortunados de vivir en un país ricamente bendecido y con generalidad lo damos por sentado.

Y si alguna vez necesitan un recordatorio de todo lo que tenemos, simplemente pregunte a cualquiera de esos buenos trabajadores inmigrantes aquí porque aguantaron días en el desierto quemante o por qué cruzaron un océano en un barco atiborrado para llegar a los Estados Unidos... ellos les dirán que vinieron en busca de oportunidades ... en busca de una mejor vida. Ellos les dirán que arriesgaron sus vidas para tener ellos mismos la oportunidad de alcanzar nuestro sueño americano.

Compartir ese sueño es uno de los grandes retos que nuestros tiempos, y un reto que requiere sabiduría y compasión. La simple idea de construir muros a mí no me dice nada de los Estados Unidos. Yo sé que podemos ser una sociedad abierta y ser a la vez una sociedad segura y con leyes.

Y cuando damos la bienvenida a otros, todos somos más fuertes como sociedad si compartimos lo que debemos dar a todo ciudadano de Texas: educación de calidad ... una educación que solamente está disponible a través de escuelas bien fundadas e instituciones de enseñanza superior que se enfoca en estándares altos, buena currícula, y excelentes maestros.

Algunos de ustedes serán maestros, maestros que son el alma y el corazón de nuestras escuelas. Otros de ustedes pondrán darán otro uso a sus talentos y sus estudios. Mi esperanza es que todos ustedes se unirán en la labor de transformar a nuestras comunidades para ayudar a que logren ser un mejor lugar para todos, un mejor lugar para vivir, trabajar y criar a sus familias.

En la casa o en el trabajo, encuentren formas de guiar con el ejemplo y pongan el verdadero “espíritu de Texas” en acción. Eso es lo que los grandes tejanos hacen, trabajan para que Texas sea un mejor lugar, no sólo por hoy, sino para las generaciones por venir.

El ganador del Premio Nóbel, Octavio Paz, capturó al reto moderno en su poema Primero de Enero. Él escribió: “mañana habrá que inventar, de nuevo, la realidad de este mundo”.

Graduados, ahora el reto es suyo ... Texas ha sido bendecido, pero al verlos a ustedes, puedo ver que los mejores días de Texas aún están por venir.

Mi esperanza para ustedes, Clase 2006, es que la realidad que generen para ustedes mismos y para los demás a su alrededor sea una llena de promesas, propósito y valientes actos de decencia.

Que Dios los bendiga a todos. Y que Dios bendiga a Texas.

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