Textos Publicados y Entrevistas
El Conocimiento es Poder... y Riqueza
Editorial del Emb. Antonio O. Garza, Jr.
Publicado en el diario El Universal el 21 de noviembre de 2005
La “Semana de la Educación Internacional” se celebra en
todo el mundo cada año durante el mes de noviembre. Desde luego, no
se trata de una festividad; no existen artículos conmemorativos o pasteles
para resaltar este importante evento. Sin embargo, esta conmemoración
nos brinda una oportunidad para pensar sobre la vital importancia de la educación
en nuestras vidas y, sobre todo, en las vidas de nuestros niños. Al
analizar algunos datos y estadísticas que vinculan a la educación
con el bienestar, he llegado a la conclusión de que los libros son el
mejor regalo que podrían obtener los niños esta Navidad.
La educación es altamente apreciada en los Estados
Unidos. Nuestra sociedad tiene mucha movilidad y muchas
familias estadounidenses eligen vivir en un poblado o ciudad
en particular con base en la calidad de la educación
que ofrecen. Los universitarios que se gradúan con
las calificaciones más altas tienden a obtener los
mejores empleos, y se considera a la educación como
el gran motor de la igualdad en la sociedad estadounidense,
al salvar las brechas creadas por la pobreza y otras situaciones
de desventaja.
El valor de un título obtenido en una universidad
estadounidense no se desaprovecha si quien lo obtiene es
un extranjero. Un gran número estudiantes internacionales
buscan ser admitidos en nuestras escuelas, prefiriéndolas
a instituciones académicas de otros países.
Al reconocer lo atractivo de nuestro sistema educativo,
el Gobierno de los Estados Unidos ha patrocinado la participación
de 800,000 estudiantes internacionales en programas de
intercambio académico durante las décadas
pasadas. Tan sólo el año pasado, 13,063 estudiantes
de México asistieron a universidades de los Estados
Unidos, y en un año promedio, millones de jóvenes
de ascendencia mexicana realizan sus estudios en escuelas
primarias y secundarias estadounidenses.
Las estadísticas demuestran que entre más
educación reciba una persona, mayores serán
también las probabilidades de obtener ingresos más
altos. Desafortunadamente, también es cierto lo
contrario: los trabajadores con un bajo nivel educativo
están en franca desventaja en el mercado global,
que es cada vez más competitivo. En términos
simples, estos trabajadores han visto decrecer sus sueldos
en los últimos años, y su perspectiva a largo
plazo es desalentadora.
Un estudio reciente preparado por los economistas de la
Universidad de Harvard, George Borjas y Lawrence Katz,
demuestra las desventajas que los inmigrantes con baja
educación enfrentan en los Estados Unidos. Al destacar
que 7% de toda la fuerza laboral en los Estados Unidos
carece de un diploma de bachillerato; Borjas y Katz señalan
que de los mexicanos inmigrantes, 57% de mujeres y 63%
de hombres, no pudieron concluir la preparatoria; y a pesar
de que ganan más en Estados Unidos que en sus comunidades
de origen en México, esos recién llegados
se concentraron en trabajos de baja remuneración,
ganando menos que el promedio de un trabajador estadounidense:
33% menos en el caso de las mujeres y 41% menos en el de
los hombres.
Los inmigrantes asiáticos a los Estados Unidos
están entre los que reciben mejores remuneraciones,
principalmente porque llegan con preparación o se
instruyen rápidamente para obtener un nivel educativo
más alto. La inmigración asiática
se ha incrementado considerablemente en los últimos
20 años. El Censo de Estados Unidos del año
2000 indica que 80% de la comunidad asiática poseía
un diploma de bachillerato. Adicionalmente, 44% de los
asiáticos poseía un título universitario
en comparación con el 24% de la población
total de los Estados Unidos. Un análisis reciente
del Informe del Censo también mostró que,
cuando se comparan con la población de Estados Unidos,
los asiáticos tendrían más probabilidad
de ser profesionistas o directivos, percibiendo remuneraciones
por arriba del ingreso promedio.
Estados Unidos tiene un gran número de programas
para facilitar los intercambios educativos con nuestros
socios mexicanos. Por ejemplo, desde 1991, la Comisión
México-Estados Unidos para el Intercambio Educativo
y Cultural “Fulbright-García Robles” (COMEXUS,
como se le conoce comúnmente) ha patrocinado los
estudios de cerca de 3,000 estudiantes y profesores de
México y los Estados Unidos. Adicionalmente, a través
del programa “Enlaces” (TIES, por sus siglas
en inglés), hemos establecido 45 asociaciones entre
universidades de México y Estados Unidos. Este programa
incorpora a facultades universitarias de ambos países
para trabajar de manera conjunta en objetivos comunes y
permite a cientos de estudiantes mexicanos asistir a nuestras
instituciones de enseñanza superior cada año.
El Instituto para el Intercambio Educativo también
es muy activo en promover el intercambio educativo entre
nuestros países. Este intercambio ha sido muy popular
en los Estados Unidos a través de generaciones.
Se necesita hacer mucho más para asegurar que los
mexicanos reciban la educación que merecen. El Presidente
Bush ha hecho de la educación una prioridad de su
gobierno, y estoy convencido de que el gobierno del Presidente
Fox está comprometido en mejorar las oportunidades
para que la gente progrese por medio de la educación.
Creo que una integración más amplia entre
nuestros dos países elevará los niveles educativos
en ambos lados de nuestra frontera común y mejorará las
condiciones de vida de nuestros dos pueblos.
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