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Martin Luther King Modelo para luchar contra la esclavitud
moderna, la trata de personas

Editorial del Emb. Antonio O. Garza, Jr.
Exclusivo para el Grupo Milenio


17 de enero de 2005

Celebramos hoy en los Estados Unidos un día feriado nacional en honor del Dr. Martin Luther King, Jr. Éste memorable y vigente personaje de nuestra historia reciente creía que cualquier injusticia, sin importar el lugar donde se dé, representa una verdadera amenaza a la justicia en todas partes. Se caracterizaba, además por rehusarse a guardar silencio ante lo que consideraba un atropello. Aquí en México y en todo el mundo existen estatuas, escuelas y calles que llevan su nombre. Son testimonios de una vida comprometida a la paz y a proteger los derechos de las personas –de todas las personas.

Nos sentimos orgullosos de aclamar al Dr. King como un héroe estadounidense, pero también reconocemos que los valores por los que luchó son universales. Las circunstancias particulares pueden cambiar de un lugar y un momento histórico a otro, pero el imperativo moral de luchar a favor de los derechos humanos, de la justicia y de la dignidad es perdurable.

Si el Dr. King aún viviera hoy, creo que estaría encabezando una nueva lucha contra lo que algunos han llamado la esclavitud del siglo XXI: la trata o tráfico de personas.

En todo el mundo, cada año alrededor de 800,000 personas son compradas, vendidas, coaccionadas en condiciones de trabajo forzado o como víctimas explotadas del comercio sexual. Entre ellas se encuentran cientos de miles de jóvenes –hombres y mujeres–, así como niños de hasta cinco años de edad, que son víctimas del comercio sexual.

La trata de personas quita a las personas sus esperanzas y sus sueños, al igual que el derecho de construir su propio futuro. Su presente es una prisión de humillación y abuso. Su futuro es más de lo mismo. Actualmente, la trata de personas representa la tercer fuente de ingresos de las bandas de criminales organizados.

Con frecuencia las víctimas son personas pobres, sin recursos y que no se percatan de los peligros que afrontan. Este tráfico inhumano afecta a hombres, mujeres y niños, y desafortunadamente se da en cualquier parte. Sé que a todos nos impresionó brutalmente enterarnos de que, a medida que todo el mundo se movilizaba para ayudar a las víctimas del maremoto en Asia, los tratantes ya se estaban dedicando a su aciago negocio de explotar la miseria de los huérfanos. No habrá nada sagrado ni nadie estará a salvo sino hasta que juntos pongamos fin a esta degradación.

El Dr. King dijo una vez: “El que acepta la maldad de manera pasiva está tan involucrado en ella como el que ayuda a perpetrarla”. Por lo tanto, no debemos permitir que esto continúe. De lo contrario, nosotros mismos somos culpables de tolerar esta esclavitud de nuestros tiempos modernos.

Junto con la sociedad civil, nuestros gobiernos están tomando las palabras del Dr. King en todo su valor y significado práctico, y están haciendo frente a la situación. En el año 2000, en los Estados Unidos se aprobó la Ley de Protección a las Víctimas de la Trata de Personas y de la Violencia. Estamos trabajando arduamente para detener y arrestar a quienes están involucrados en el tráfico de personas en los Estados Unidos, para proteger a las víctimas y sacar de circulación a las organizaciones criminales.

El Presidente Bush lo ha dicho con toda claridad: “Debemos mostrar energías renovadas para luchar contra un mal que data de muchos años. Casi dos siglos después de la abolición del comercio trasatlántico de esclavos, y más de un siglo después de que la esclavitud terminó en sus últimos reductos, no se debe permitir que la trata de seres humanos tenga éxito bajo ningún propósito”.

En este día en que recordamos el Dr. King, prestemos atención a la sabiduría de sus palabras y fortalezcamos nuestros esfuerzos para combatir la esclavitud moderna que afecta los más vulnerables de entre nosotros.

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